Llueve en la Ciudad. Llueve como pretexto, simple, blando y molesto. Lo de molesto es una formalidad, nada serio; cuando las gotas se hacen más grandes, la lluvia es mejor. Las ventanas gigantes hablan. Sobre la Del Valle, el lugar de los mil edificios y los cuartos chicos, donde las casas viejas le han cedido todo a las cajas de apartamentos, el panorama es monotono, liso y gris, muy urbano. Llueve, y una ventana se hace mil ventanas. Y un pinche loco, con su aire acondicionado. La Degetau toma una foto.
My cultural awakening: a 60s folk band helped me find my place as a person
of colour in Britain
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Dragged along by my dad to see Pentangle, I heard something ancient that
kickstarted my obsession with this country’s folklore – an enchanted,
subversive...
Hace 1 día.



