Llueve en la Ciudad. Llueve como pretexto, simple, blando y molesto. Lo de molesto es una formalidad, nada serio; cuando las gotas se hacen más grandes, la lluvia es mejor. Las ventanas gigantes hablan. Sobre la Del Valle, el lugar de los mil edificios y los cuartos chicos, donde las casas viejas le han cedido todo a las cajas de apartamentos, el panorama es monotono, liso y gris, muy urbano. Llueve, y una ventana se hace mil ventanas. Y un pinche loco, con su aire acondicionado. La Degetau toma una foto.
‘It’s giving me carnival vibes’: how Fête de la Musique became a must-visit
event for the Black diaspora
-
Begun in 1982, the festival is now a magnet for Black Britons, who spill
across Paris enjoying genres from amapiano to zouk. But can it resist
commercial...
Hace 7 horas.



