El último evento importante sobre el estado de los medios impresos en el país fue la solicitud de El Universal, hace apenas unos días, de una línea de crédito millonaria, en dólares, para poder capotear la crisis. Publímetro está a unas semanas de cerrar, RECORD agoniza meses después de apostarle a su nuevo sitio de internet. El mal panorama continúa para los demás periódicos impresos, pero sin novedades. El modelo de ofrecer información con rigor y valor periodístico de forma gratuita --abrir un portal, por ejemplo-- es la peor forma de hacer negocios en el medio. Esa es la enseñanza empírica de los últimos 9 meses. Algunos bloggers y otros convencidos del periodismo ciudadano --sobre todo estadounidenses--, todos aficionados definitivamente sin nociones de management, creen que precisamente el modelo para "salvar" a los diarios es hacerlos totalmente accesibles, y recargarse en la venta de publicidad. Y están seguros de que su labor de periodismo ciudadano (difundir información sin agenda, con magro valor agregado, si acaso la inmediatez) podría sustituir la necesidad de información de la población y, como consecuencia, la función de los medios en la sociedad. Un sin sentido, un insulto a la democracia. Dice
Paul Starr en su último artículo para The New Republic:
"Online there is certainly a great profusion of opinion, but there is little reporting, and still less of it subject to any rigorous fact-checking or editorial scrutiny. Other than news aggregators such as Google News--which link to articles from publications that still derive most of their revenue from print--the most successful news sites are oriented to specialized audiences. No online enterprise has yet generated a stream of revenue to support original reporting for the general public comparable to the revenue stream that newspapers have generated in print".¿Cómo mantener un periódico tradicional, entonces?
Los que estamos en los medios impresos debemos de defender nuestro compromiso para con los lectores, y en un segundo término para con los anunciantes. Que nuestros clientes sean los que compran los periódicos, los que leen las notas, los que demandan información.
Cobrar por nuestro trabajo: cobros mínimos exponenciados por un portal de internet que tenga un alcance a millones de personas.
Si un sitio de internet soportado por la maquinaria periodística tradicional (reporteo y edición) estuviera parcialmente cerrado, ofreciendo contenidos premium a un valor de 3 pesos, el negocio con sólamente 200 mil clientes diarios sería multimillonario. Y ya. Nomás que no me hacen caso aquí.