Estar aquí es pensar en los cerros. En los cerros enfantasmados. Cerros doble erre. Un paisaje limpio con una luna constante que vigila una típica noche, bien oscura, bien cargada de estrellas y un orden impecable del tiempo: las 9 de la mañana, las 3 de la tarde y las 7 de la noche, -el tiempo Cortázar, la hora cruel. La simplicidad en demasía es agobiante, todo bien doblado, los árboles muy otoñales, charlas propias y bien medidas y pop como para bailar toda la noche. Pocas decepciones. Las decepciones están en otra parte, lejos y fantasmales, como los cerros.
‘I nearly quit to become a fencing teacher’: Iron Maiden on 50 years of
heavy metal, hard living – and hopeless communication skills
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As a career-spanning documentary hits cinemas and the band eye two nights
at Knebworth, they revisit their path from pubs to stadiums – but how did
they ...
Hace 4 horas.
3 comentarios:
¡Qué envidia el aire puro que respiras! y sobre todo, la aprehensión por tu tierra, esa también se escribe con doble rr.
Besos.
¡Féliz Navidad!
cuál tiempo Cortázar... por dios...
si las seis de la tarde, o más bien, el punto entre las cinco y cacho y las ocho es horroroso.
La noche siempre es mejor.
ah, sí, y las noches bien oscuritas, ayer fue oscuro y sí, hubo estrellas. y luna de Cheshire.
No sé. Yo te extraño Leyva.
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