11/12/07

50 años, Argelia

Sesenta y siete personas murieron el martes cuando dos coches bomba explotaron en barrios de clase alta de Argel.

Cuando, en 1957, a la edad de 44 años, Camus recibe el Premio Nobel, su primera reacción pública será proclamar: "Hubieran debido dárselo a Malraux".

Son los ataques más sangrientos desde una guerra civil no declarada.

Él mismo se considera demasiado joven, estima que está lejos de tener una obra acabada (según él, aún no sería posible hacerse una idea de su mensaje), se cree presa de la esterilidad, sufre a causa de la tragedia argelina.

Analistas dijeron que parecía ser obra del brazo de Al Qaeda en el norte de Africa.

Eso le conducirá a pensar, a partir de la aparición del terrorismo y la represión, que se impone cierta forma de compromiso. Toda denuncia de la barbarie del uno alienta la del otro. Ahora bien, él rechazará siempre que la revancha pueda hacer las veces de justicia, que la violencia sea engendradora de historia e incluso que Auschwitz pueda jamás justificar Hiroshima.

En Ben Aknoun, la gente empezó a correr por las calles presa del pánico tras la primera explosión.

Ya no se puede hablar de "violencia revolucionaria", a menos que se haga de la violencia misma la esencia y finalidad de la revolución. Un mundo empieza a desaparecer; una moral, a imponerse. Camus dice en Estocolmo que él, que formó parte de la generación de los jóvenes que querían cambiar el mundo, se siente ahora inclinado a conservarlo.

Informaciones:
Un saludo de Jean Daniel a Camus a 50 años de su Nobel, en El País.
Argelia, en tiempo real, vía Reuters.

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