Llueve en la Ciudad. Llueve como pretexto, simple, blando y molesto. Lo de molesto es una formalidad, nada serio; cuando las gotas se hacen más grandes, la lluvia es mejor. Las ventanas gigantes hablan. Sobre la Del Valle, el lugar de los mil edificios y los cuartos chicos, donde las casas viejas le han cedido todo a las cajas de apartamentos, el panorama es monotono, liso y gris, muy urbano. Llueve, y una ventana se hace mil ventanas. Y un pinche loco, con su aire acondicionado. La Degetau toma una foto.
‘I’d rather live through something publicly than escape it privately’: Jack
Antonoff on survivor’s guilt and still singing love songs after his breakup
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Whether he’s playing the role of soul-baring artist or starry producer, the
Bleachers frontman strives to keep his integrity intact. He weighs in on Ed
S...
Hace 5 horas.

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