16/09/09

Para leer

Hace dos semanas salió este artículo en The New York Times Magazine.
La periodista se tardó casi tres años en reportear el caso y escribirlo.
Trata de una doctora del Memorial Medical Center de Nueva Orleans que, durante el Huracán Katrina, decidió injectar morfina u otros sedantes a varios pacientes -a su juicio- terminales, que -a su juicio- no hubieran sobrevivido un rescate. Esto que escribo es un mal resumen del artículo, mejor léanlo.
Son 18 páginas que se van muy rápido con un café al lado.


"At least 17 patients were injected with morphine or the sedative midazolam, or both, after a long-awaited rescue effort was at last emptying the hospital. A number of these patients were extremely ill and might not have survived the evacuation. Several were almost certainly not near death when they were injected, according to medical professionals who treated them at Memorial and an internist’s review of their charts and autopsies that was commissioned by investigators but never made public."

1 comentario:

Olga Fabila dijo...

Lo estaba leyendo en las noches para practicar el inglich y la lectura en voz alta. Hoy lo terminé, a media madrugada una mariposa negra gigante que me quería comer (pero no lo logró) me despertó y con el miedo de no lograr matarla y de saber que tenía que compartir el cuarto de al lado con ella el remedio fue leer.

Caray, no se qué pensar, como lo leí en pausas había momentos en que pensaba; claro, Pou solamente les ayudó a que no sufrieran, es como cuando los dueños sacrifican a sus mascotas para evitarles dolor.

Luego hubo otros instantes en que pensé no era menos que una asesina ignorante. Recordé una plática que tuve hace unos días en la que en otro artículo trataban el tema de asesinar a alguien bajo los efectos del alcohol y tomarlo como pretexto para decir que eso justificaba tus acciones. El juez decidió que únicamente se puede justificar un asesinato en esas circunstancias si es la primera vez que experimentas una los efectos del alcohol.
Pou en ciertas partes del reportaje parece que adolece del conocimiento médico necesario para haber tomado esas decisiones y hubiera actuado por el miedo a permitir el dolor ajeno, cómo si ese dolor fuera en parte su misma culpa solo por no poder tratarlo.

El dolor humano está sobrevaluado, creo que es un proceso que debemos aprender a vivir, claro que en este caso era vivirlo a costa de otras vidas... ¿viste la noticia del asesinato en el metro hace unos días? Creo que tanto de Pou como del segundo señor que intentó detener al loco de la pistola a medio andén tienen una parte heróica. En situaciones desesperadas algunos humanos actuan por un instinto motivado en el amor a otros seres humanos, aunque no los conozcan, aunque sea la primera vez que se cruzan.

El humano puede llegar a ser una persona amorosa también por llevar a su voluntad a esa naturaleza, no solo por instinto de conservación.
***

Ya tengo boleto para NY, revisé que en esas fechas toca royksopp ¿vamos? sería un buen encuentro.
Bes
O.