04/09/06

Tiempo de huracanes

Si estuviéramos jugando a las bocanadas de humo, nos tendríamos que haber deshecho de esa luz de luna, para que todo fuera más fácil. Para que todo sea más fácil. Porque lo que queda ahora, después de haber decantado su cuerpo miles de veces, por la mañana, por la noche, bajo el grito de mis malvas secas, es pura sal tosca, de grano, que me atasca la boca, los oídos, parte de las narices y aunque no quema, me ata, me impide decirle, incluso al alba más dulce: pulcra. O rendirme, como siempre, ante cualquier viento fresco con olor a tierra, o a canela.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

La luz de luna es eterna. ¿La luz de luna es eterna?

Roberto A. Juarez-Garza dijo...

... o a Mademoiselle.

Mauricio Pedroza dijo...

Canela siempre. Siempre canela. Como dice el poeta: No hay de "ostras"

pajaro dijo...

Esgrimiendo alta literatura mi Canela