Los ambulantes dentro de los vagones son más que comunes y eventualmente algunos indigentes, débiles visuales, sordomudos o faquires también aprovechan la conglomeración para hacerse de algunas monedas (loquegustecooperar style). Eso, después de un recorrido Universidad-Balderas, se vuelve demasiado habitual. Pero hay algo que cada vez que ocurre me deja profundamente pensativo: se sube un joven de unos veintitantos años, sin ninguna discapacidad física o cognitiva apreciable y dice “les vengo a pedir unas monedas, porque no me gusta robar”. PUM. Un monumento al cinismo. La frase en sí es, digamos creativa. Lo aberrante es el HECHO de que la gente comienza casi siempre a regalarle algunas monedas a este joven. No comprendo.
Natasha Bedingfield looks back: ‘I had hits in the US that weren’t released
in England. It was like being banished’
-
The singer-songwriter on her unconventional education, her brother Daniel,
and her quest to write a classic like Purple Rain
Born in London in 1981, Nata...
Hace 5 horas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario